lunes, 12 de julio de 2010

El paradigma de la exclusión social

Mayoritariamente vivimos en conjunto o sociedades políticamente organizadas bajo alguna forma de gobierno que de una u otra manera impone regímenes diversos para ordenar o prohibir actividades según pautas culturales, morales, económicas, religiosas, ideológicas, etc.

De manera independientemente a lo que verdaderamente pueda representar a las mayorías o minorías de un conjunto social, sucede que (otros) siempre quedan fuera de los beneficios que brinda el funcionamiento operativo del sistema de organización social. Ellos resultan ser los excluidos. Básicamente, del propio sistema de organización social de cual o tal conjunto.

Siempre hubo y habrá excluidos sociales bajo cualquier régimen de gobierno u organización social no importa lo que se haga bien o mal. Es que aún la ley primera y divina, (La Naturaleza) nos recibe en este mundo con grandes diferencias. (habilidad, don, inteligencia, sensibilidad, etc).

Desde un plano político de la organización lo que sucede es que cuando otro decide por uno, sea quien sea (rey, papa, esposa, presidente, jeque, asamblea, juez, profeta, etc) nunca podrá elegir exactamente mejor que uno mismo todo lo que se quiere para si en la vida, ni coincidir o interesarse de igual modo en exactamente las misma cosas. Eso no pasa ni en un matrimonio y somos 6.000.000.000 de habitantes en el planeta. ¿Como ponernos de acuerdo ?.

Indudablemente entonces podemos concluir que todo sistema de organización social incluye y excluye al mismo tiempo con independencia de las aptitudes y voluntades de sus elementos. La profundidad de la exclusión dependerá de distintas variables y el efecto será que se excluirá más de lo que se incluya o incluirá más de lo que se excluya.

Pero se vive además un proceso de arrastre del problema de la exclusión que llevó a las naciones más influyentes a reorganizarse, a reiniciarse a través de uniones internacionales de Estados, trasnacionalización de sus capitales privados, la socialización de las comunicaciones en redes virtuales, internet, etc.

Estos nuevos componentes pueden ayudar a tratar el problema de la exclusión social que genera el modelo de organización mundial con aristas más complejas -por supuesto-, pero con unas dinámicas alternativas e independientes de las acciones de los sistemas de gobierno. Esto es muy positivo para comunidades como Mercedes donde aún no se instala la pobreza en su modo de exclusión más cruda o violenta. Donde aún no se siente el temor, el pánico diario solo por tener que salir a la calle.

Lo negativo de la contra cara del modelo muestra que en su profundización la exclusión social desbordó ya sus márgenes y ello se traduce en millones de excluidos, millones de marginales, personas fuera del sistema. Así también en nuestro país, provincias y ciudades vemos crecer la pobreza hasta el nivel de la exclusión superando el margen histórico y normalmente tolerable para el propio sistema.

Conclusión: Nació un nuevo paradigma sobre el modo de darle contención e inclusión a estos millones de seres marginales. Y hacerlo de manera inmediata, programado porque en 30 años el problema será mucho mas grave.

Mientras tanto y como variable de ajuste nos queda aceptar que es un problema ramificadamente instalado y complejo de resolver aún para los propios Estados que gobiernan el sistema de organización mundial pues -la exclusión- es un problema de todos y se filtra en la malla social desde la pobreza como un síntoma flagrante de nuestra desigualdad social, por lo cual, resulta innegable entonces y necesario el deber de consolidar un plan para iniciar un proceso de cambio donde no haya margen para el desinterés por el otro, en necesitado. El compromiso que requiere nuestro país, nuestra ciudad es cada día mas profundo, pues exige la capacidad de provocar la participación de la ciudadanía, de estimular debates y deliberación sobre las opciones que enfrenta cada comunidad para lograr proteger los derechos de los individuales y grupos marginales frente a los grupos de poder, de promover la justicia social, etc.

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